viernes, 9 de agosto de 2013

¿Cómo puedo conocer la voluntad del Señor?


 ¿Cómo puedo conocer la voluntad del Señor? (Ro 12.2)

La mejor manera de conocer la voluntad de Dios es familiarizarse con la Biblia. Esto es así porque todo lo que necesitas saber sobre la voluntad divina está en la Biblia. Si llegas a conocer la Palabra de Dios y la comprendes, puedes conocer su voluntad (Sal 119.6, 7, 9, 105).
Otra forma de conocer la voluntad de Dios es por medio de la oración, momento en que entras en comunión con Él y descubres lo que le agrada. La Biblia dice: «Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones» (Col 3.15). Esto significa que la paz de Dios es como un regulador, de manera que cuando violas la voluntad divina, su paz te abandona, experimentas una efervescencia interior, e inmediatamente descubres que estás haciendo algo contra su voluntad. Conocer la Palabra de Dios, y la paz que nace de una íntima relación con Él, es la mejor manera de saber cuál es su voluntad (Jn 15.4).
Sin embargo, también es verdad que Dios nos muestra su voluntad de muchas otras

sábado, 18 de mayo de 2013

¿Cuál es el pecado imperdonable?



 ¿Cuál es el pecado imperdonable? (Mt 12.31)

El concepto de un pecado imperdonable ha sido fuente de dificultad para muchos, debido a que parece contradecir las enseñanzas bíblicas acerca de la gracia. Sabemos que la gracia de Dios perdona todo pecado, pero el Señor mencionó un pecado que no puede ser perdonado. Los líderes religiosos fueron a escuchar al Señor, pero se opusieron virtualmente a todo lo que éste decía. Cuando expulsaba demonios alegaban que lo hacía utilizando medios satánicos (Mt 12.24).
Estaban tan ciegos espiritualmente, que atribuían a Satanás la obra del Espíritu Santo. Aun más, rechazaban la acción del Espíritu Santo en sus propias vidas. En esencia, el Espíritu Santo estaba dando testimonio de que Jesús era el Hijo de Dios, que era Dios, mientras ellos repetían «no es Dios», «es agente de Satanás». Fue entonces cuando Jesús dijo: «Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada» (Mt 12.31).
Obviamente, el pecado imperdonable no consiste en decir algo desagradable sobre el Espíritu Santo. Los líderes religiosos de que se habla rechazaron completamente la revelación de Dios. Habían ido tan lejos en su impiedad, que rechazaron no sólo a Jesús, sino también al Espíritu Santo. Confundían el bien con el mal y el mal con el bien. ¡Llamaron Satanás al Espíritu de Dios!
Al rechazar a Jesús, la única fuente de perdón, nada se podía hacer por ellos. Una persona que rechaza a Jesucristo no puede recibir perdón, y esto es lo que ellos habían hecho.
Si quieres obedecer a Dios, pero estás preocupado con haber cometido el pecado imperdonable, de hecho no lo has cometido. Si alguien lo ha cometido hoy, debe ser uno con el corazón endurecido, que se ha vuelto contra Jesús, lo ha vilipendiado, y ha llegado a convertirse en un ser tan depravado que llama Satanás al Espíritu de Dios.

martes, 14 de mayo de 2013

¿Qué debo hacer para ser salvo?



¿Qué debo hacer para ser salvo? (Jn 3.3)

Para ser salvo debes darle la espalda al pecado, creer en la muerte y resurrección de Jesús, y recibirlo como Señor y Salvador de tu vida.
Paso a paso, trata de seguir el siguiente proceso. Primero, debes reflexionar sobre tu vida y entonces abandonar todo aquello que contraría la voluntad de Dios. Este alejarse de las actitudes egoístas y entregarse a Dios se llama arrepentimiento (Mt 3.7–10; Hch 3.19).
Segundo, debes reconocer que Jesús murió en la Cruz para perdonar tus pecados. Acéptalo como Salvador para que te limpie de pecado, como el sustituto que pagó tus culpas (Ro 5.9, 10; Tito 2.14).
Tercero, debes pedirle que se convierta en el Señor de tu vida, reconociendo abierta y públicamente que Jesús no solo es tu Salvador, sino tu Señor (1 Jn 2.23).
La Biblia dice que a todos los que le recibieron les dio potestad de ser hechos hijos de Dios (Jn 1.12). Así que, cuando le recibes y le abres tu corazón, se introduce en él —en tu ser interior— por medio del Espíritu Santo, y comienza a vivir en ti. Desde ese momento es tu privilegio y llamado confesar lo que Dios ha hecho por tu vida (Ro 10.9).

jueves, 9 de mayo de 2013

Si peco, ¿perderé mi salvación?


Si peco, ¿perderé mi salvación? (Heb 6.4–6)

Un acto de pecado no te cuesta tu salvación. Hay quien dice que si pecas tras haber aceptado a Jesús debes ser salvado otra vez. Pero esto no es lo que la Biblia enseña.
¿Puedes concebir que alguien adopte un niño y después lo lance a la calle porque comete una falla cuando está aprendiendo a caminar? Cuando somos salvos, nos adoptan como miembros de la familia de Dios. Debemos, llenos de amor, por un lado, y de santo temor, por el otro, vivir vidas que le agraden. Pero la idea de que un acto pecaminoso pueda hacer que alguien sea expulsado de la familia de Dios no está en la Biblia (1 Jn 1.7, 9). Sin embargo, los pecados y rebeliones te arrebatarán el gozo de la salvación. Cuando David pecó no se sintió gozoso, porque se había rebelado contra Dios (Sal 51.12). Sus palabras de entonces fueron: «Y no quites de mí tu santo Espíritu» (Sal 51.11). Aun cuando había cometido adulterio y era responsable de la muerte de un inocente, esta frase nos revela que todavía poseía el Espíritu Santo. Aunque

domingo, 4 de noviembre de 2012

INCÓMODAMENTE DISTINTO


¿Te sientes a veces fuera de lugar? ¿Incómodamente distinto de los que te rodean? ¿Aislado? Si eres un estudiante cristiano en una universidad secular o trabajas en algún lugar rodeado de muchas personas sabes a lo que me refiero. Aunque este mensaje va dirigido a los Jóvenes creo que todos podemos tomar algunos puntos y aplicarlos a nuestra vida diaria.
Puesto que has escogido seguir a Cristo, sabes que cantas una melodía diferente  de los estudiantes con quien compartes tu vida universitaria. Debido a las presiones, es bueno recordar quién eres y cómo entra tu cultura en conflicto con tu misión como discípulo de Cristo.

viernes, 10 de agosto de 2012

¿QUÉ DICE LA BIBLIA ACERCA DE LA TRINIDAD?


¿Qué dice la Biblia acerca de la Trinidad? (2 Co 13.14)

La Trinidad es uno de los grandes misterios teológicos. Algunos piensan que como somos monoteístas y creemos en un solo Dios, no podemos aceptar el concepto de la Trinidad. Pero la Biblia enseña que la divinidad consiste en tres personas —el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo—, cada una de ellas plenamente Dios y manifestación plena de la naturaleza divina (Lc 3.21, 22).
El Padre es la persona central de la Trinidad, el Creador, la causa primera, la idea original, el concepto de todo lo que ha sido y será creado. Jesús dijo: «Mi padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo» (Jn 5.17).
El Hijo es el «Logos» o expresión de Dios —el «Unigénito» del Padre— Él mismo es Dios. Aun más, como Dios encarnado nos revela al Padre (Jn 14.9). El Hijo de Dios es tanto el agente de la creación como el único Redentor de la humanidad.
El Espíritu Santo, la tercera Persona de la Trinidad, procede del Padre y es adorado y glorificado junto al Padre y el Hijo. Inspiró las Escrituras, derrama su poder sobre el pueblo de Dios, y «convence al mundo de pecado, de justicia y de juicio» (Jn 16.8).
Las tres Personas de la Deidad son eternas. El Padre existe y ha existido desde la eternidad. Junto a Él siempre existió su expresión, el Hijo. Siempre el Padre amó al Hijo y el Hijo amó y sirvió al Padre. En esta relación de amor está el Espíritu de Dios, quien ha existido desde la eternidad. No es que el Padre existiera primero, el Hijo después y por último el Espíritu. Los tres han sido desde siempre, antes que nada existiese; tres Personas distintas en un solo Dios. En la ocasión del bautismo de Jesús, las tres personas de la Trinidad estaban presentes y actuantes. El Padre habló desde el cielo, el Hijo cumplía toda justicia, y el Espíritu descendió sobre el Hijo como una paloma (Mt 3.16, 17).
La Trinidad es un misterio que un día podrá ser comprendido con claridad. Por ahora, sabemos que la Biblia habla de ella y Jesús la revela; la iglesia cristiana desde el principio ha confesado y salvaguardado esta preciosa verdad (1 Co 12.4–6; 2 Co 13.14; Ef 4.4–6; 2 Ts 2.13, 14).

jueves, 9 de agosto de 2012

¿COMO ES DIOS?



 ¿Cómo es Dios? (Hch 17.23)
por Pat Robertson
Los teólogos han tratado de describir a Dios de muchas maneras. Dios es la sustancia de todas las virtudes humanas. Es todo sabiduría y todo lo sabe. Puede hacer todo lo que nosotros no podemos, y es depositario de todas las bondades a que aspiramos. En otras palabras, Dios es omnipotente (todo lo puede), omnisciente (todo lo sabe) y omnipresente (en todas partes).
Por otra parte, podemos describir a Dios comparándolo con nuestras limitaciones humanas. Por ejemplo, somos mortales, pero Dios es inmortal; somos falibles, pero Él es infalible.
Dios es espíritu eterno e imperecedero. No tiene principio ni fin. Tiene plena conciencia de sí mismo («Yo soy»). Es plenamente moral y responsable («Hagamos»). Es la esencia del amor y ama. Es también un juez recto —totalmente justo y fiel.
Dios es el Padre de la creación, el hacedor de todo lo que existe. Es todopoderoso y sostiene el Universo. Existe fuera del Universo (los teólogos llaman esto trascendencia), aunque su presencia llena toda la creación